Voy a hacer un pequeña reflexión sobre un vídeo que vi una vez que era sobre una mujer embarazada que espera un niño, quiere que salga perfecto y sano pero este tendrá el síndrome de down. Para los padres el mundo se desmorona, están incrédulos, tienen un sentimiento de culpa, se preguntan porqué les ha tocado a ellos. Es bastante duro saber que su hijo tiene el síndrome de down, ya que como todo el mundo, ellos quieren un niño normal y el hecho de que no sea así rompe muchas espectativas, planes de futuro, etc.
El tener un niño de estas características no tiene que presentarse tan duro, con ayuda y cariño se le puede enseñar a vivir igual que al resto de los seres humanos, a abrirle el corazón, hay que mirar el futuro con optimismo y alegría. Hay que enseñar a estos niños a vivir, que sepan disfrutar de la vida; poder verles con una sonrisa en la cara que has provocado tú en ellos, merece mucho la pena y te abre mucho más el corazón al igual que se lo abres a él.
Muchas veces se nos presentan situaciones que no queremos, pero hay que afrontarlas y comprenderlas de la mejor manera, intentando vivir lo mejor posible con los que están a tu alrededor. En las escuelas infantiles hay que tratar a todos los niños por igual y si se nos presentan este tipo de situaciones abrá que adaptarse y adaptar la clase para que todos los niños puedan aprender, relacionarse y disfrutar de la misma manera
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