martes, 18 de noviembre de 2008

Texto: "el caballo estaba dentro" y comentario

EL CABALLO ESTABA DENTRO

Cuentan que un pequeño, vecino de un gran taller de escultura, entró un día en el
estudio del escultor y vio en él un gigantesco bloque de piedra. Y que, dos meses
después, al regresar, encontró en su lugar una preciosa estatua ecuestre. Y,
volviéndose al escultor, le preguntó: «¿Y cómo sabías tú que dentro de aquel bloque
había un caballo?»
La frase del pequeño era bastante más que una «gracia» infantil. Porque la verdad es
que el caballo estaba, en realidad, ya dentro de aquel bloque. Y que la capacidad
artística del escultor consistió precisamente en eso: en saber ver el caballo que había
dentro, en irle quitando al bloque de piedra todo cuanto le sobraba. El escultor no trabajó
añadiendo trozos de caballo al bloque de piedra, sino liberando a la piedra de todo lo
que le impedía mostrar al caballo ideal que tenía en su interior. El artista supo «ver»
dentro lo que nadie veía. Eso fue su arte.
Pienso todo esto al comprender que con la educación de los humanos pasa algo muy
parecido. ¿Han pensado ustedes alguna vez que la palabra «educar» viene del latín
edúcere” que quiere decir exactamente: sacar de dentro? ¿Han pensado que la
verdadera genialidad del educador no consiste en “añadirle” al niño las cosas que le
faltan, sino en descubrir lo que cada pequeño tiene ya dentro al nacer y saber sacarlo a
luz?
Me parece que muchos padres y educadores se equivocan cuando luchan para que sus
hijos se parezcan a ellos o a su ideal educativo o humano. Padres que quieren que sus
hijos se parezcan a Napoleón, a Alejandro Magno o al banquero que triunfó en la vida
entre sus compañeros de curso. Pero es que su hijo no debe parecerse a Napoleón ni a
nadie. Su hijo debe ser, ante todo, fiel a sí mismo. Lo que tiene que realizar no es lo que
haya hecho el vecino, por estupendo que sea. Tiene que realizarse a sí mismo y
realizarse al máximo. Tiene que sacar de dentro de su alma la persona que ya es, lo
mismo que del bloque de piedra sale el caballo ideal que dentro había.
Ser hombre no es copiar nada de fuera. No es ir añadiendo virtudes que son magníficas,
pero que tal vez son de otros. Ser hombre es llevar a su límite todas las infinitas
posibilidades que cada humano lleva ya dentro de sí. El educador no trabaja como el
pintor, añadiendo colores o formas. Trabaja como el escultor: quitando todos los trozos
informes del bloque de la vida y que impiden que el hombre muestre su alma entera tal y
como ella es.
Y los muchachos tienen razón cuando se rebelan contra quienes quieren imponerles
módulos exteriores. Aunque no la tienen cuando se entregan no a lo mejor de sí mismos,
sino a su comodidad y a su pereza, que es precisamente el trozo de bloque que les
impide mostrar lo mejor de sí mismos. Un buen padre, un buen educador, un buen
autoeducador es el que sabe ver la escultura maravillosa que cada uno tiene, revestida tal
vez por toneladas de vulgaridad. Quitar esa vulgaridad a martillazos -quizá muy
dolorosos- es la verdadera obra del genio creador.

J. L. Martín Descalzo



Comentario:

En el artículo se habla de la educación de los humanos, comparando la labor de un escultor, al esculpir un caballo de un gran bloque de piedra, con la tarea que tienen los humanos de sacar lo mejor que tienen de sí mismos creando así el caballo en su interior para sacarlo poco a poco a la luz.
Yo pienso que a los niños hay que educarles, y enseñarles una serie de valores desde que son pequeños para que empiecen a integrarse y tomar un camino por donde actuar en la vida; Pero siempre dejando que los niños sean ellos mismos y no obligarles a pensar como los demás queriendo hacer de ellos algo que otros desean, como un padre quiera, por ejemplo, que su hijo sea como él.
El hombre tiene que ser capaz de llevar al máximo sus infinitas posibilidades, los educadores tienen que ayudar a que los niños se muestren tal y como son, aunque muchas veces se rebelen, muestren pereza y falta de ganas que son algunos motivos que les impiden sacar lo mejor de si mismos. Hay que intentar ver lo que hay el interior de cada uno y sacarlo fuera, para ser así un mejor educador o un mejor padre, ya que conseguiremos que el niño se realice y crezca como persona. Hay que ayudar a que el niño elija a donde quiere llegar, por medio de una buena educación, pero sin intervenir en sus decisiones, para que así actúe tal y como es en la vida, y consiga sacar al máximo el caballo que lleva dentro.

1 comentario:

José dijo...

Brillante. El texto está muy bien seleccionado, me gusta. Tu comentario podría haber ido más allá, porque el símil del caballo es bueno pero tiene pegas, pero pese a eso me parece una buena entrada.